Relato corto \" La belleza de los lugares y sus gentes"
hace muchos años cuando yo era una niña y ya casi empezaba a acercarme a la adolescencia, casi una mujer ( en las ultimas veces)que fuí, por la edad, pero no por la mente pues era algo infantil e inmadura, estuve en un lugar que jamás he podido olvidar, recuerdo su color verde por todas partes, sus montañas llena de ganado vacuno, las aldeas no pueblos eran muchas repartidas por entre los prados, con sus casas en alto para que la humedad nos las afectara pues entonces no existía la calefacción en casas como esa, sino solo en las de los señoritos que ibamos desde Madrid ( así nos llamaban). Siempre recuerdo como mi tío aparcaba en coche en el borde de la carretera pues no había otro lugar y nada más llegar veíamos aparecer a las mujeres vestidas toda ellas de negro, con su pañuelo a la cabeza y algún que otro hombre que en ese momento no estaba con las vacas ni en la huerta, ni con las gallinas, y dándonos un fuerte abrazo nos decían un bienvenido que a mi me sonaba como "estáis en vuestra casa" y así se nos trataba, recuerdo a la tía que siempre nos recibia en su casa. Teniamos que subir por un estrecho camino entre dos vallas de piedra y subiendo, subiendo llegábamos a la casa en medio de prados y verdes montañas desde la que se veía media parte del puerto del Escudo y parte del valle que bajaba hasta La Vega de Pas, donde se hacen los verdaderos sobaos pasiegos. La casa era de una sencillez que me chocaba con todo lo que yo conocía, no tenía más que habitaciones separadas de la entrada y de la cocina por cortinas, iguales todas, esa era la privacidad que se respiraba en esa casa. La cocina era bastante grande, era donde se hacia la vida, en ella se desayunaba una fabada o unos huevos fritos con chorizo y morcilla con un café hecho en puchero nada de cafeteras de las que yo conocía. La verdad es que todo lo que comíamos y bebíamos nos sabía a gloria; allí tambien se charlaba, se cosia, se jugaba y se pasaban las horas contandonos nuestras cosas y respondiendo a todas las preguntas que a bien tubieran por hacerme esa famila de mi tia que a mi no me tocaban nada por parentesco, pero si por cariño. Yo era la pequeña de la capital, de Madrid, la que se había quedado huerfana de pequeña y los tíos se habían preocupado de atender y educar aunque fuera en un internado del que solo salia una tarde al mes ( la de los domingos) y en Navidad y Verano, pero allí yo me sentía muy bien, cuando aparecían las primas que también estaban en el campo todo el tiempo, sobre todo la soltera, yo aprovechaba para decirla que si podia ir con ella a hacer cosas y ella complaciente y sencilla me llevaba a la huerta a recoger unas patatas para comer ese día y otras más para que cuando nos fueramos nos la llevaramos, unas verduras para el caldo que estaba en la lumbre, unos tomates para hacerlos en ensalada o en conserva que preparaban por las tardes que se hacían muy largas en los inviernos, y yo la acompañaba radiante de felicidad, incluso algunas veces, a llevar la comida a su hermano que era el pastor o cuidador de vacas de todo el ganado de la zona.
Cuando llevábamos allí unos días y ya habían venido todos los parientes de la aldea y del pueblo incluso del de al lado,para vernos y preguntar por todos, yo había cambiado de color, mis mejillas casi ssiempre algo pálidas se convertian en sonrosadas y mis ojos y expresiones estaban mucho más despiertas y vivas.
Me movía por toda la zona como si siempre hubiera estado allí, me subía montaña arriba, unas montañas no demasiado empinadas pues ya estábamos muy alto y desde arriba veía muchos km de verdes colores en diferentes tonos, y un cielo limpio y de un brillo que ya no se veía en nuestro gran Madrid. Cada persona tenia sus funciones ssiempre las mismas, su vida era sumamente sencilla todos los días eran iguales meno los domingos que se arreglaban con sus mejores ropas y se iba a misa todos juntos al pueblo, que estaba justo enfrente de las casas donde nos quedábamos a dormir, solo nos separaba la carretera nacional de Madrid a Santander, sus monótonas vidas no cambiaban nada en todo el año, a no ser que un día como algo excepcional alguna persona del pueblo que tubiera camión o furgonetas, ningún coche, cogía a algunos jovenes que se lo hubieran pedido y como una fiesta se iban a Torrelaguna o Santander, !eso si que era una cosa extraordinaria! pero que esto era su vida, toda su vida durante generaciones: Miguel un joven que era algo cortito de luces pero encantador, era el que se marchaba al amanecer y volvía ya caída la tarde, todo el día se lo pasaba solo con las vacas, Oma que era la otra joven de la familia ( hermana de Miguel) se preocupaba de la casa ( lavar en el lavadero del pueblo, la huerta, las gallinas, la plancha,el ir a comprar a más de dos km a un señor que traía cantidad de cosas que los campesinos necesitaban y ellos no tenían; también ordeñaba a las ocho vacas de leche que tenían para casa y la leche se la daban a un lechero que venia recogiéndola en las grandes lecheras y ellos se quedaban para el uso de todos los de la casa, pues la mujer mayor la madriarca de todos la que siempre conocí como anciana toda la vida, era la hermana de mi tía la esposa de mi tío hermano de mi padre. Ella siempre cenaba un tazón muy grande le leche con sopas de pan y eso me llamaba muchísimo la atención. Me fascinaba estar allí unos quince días y sus recuerdos me han acompañado a través de los años pues hace más de 20 años que no los he vuelto a ver. Oma se casó con alguien del pueblo sigue llevando la que ahora es su casa, la madre de ellos se murió., Miguel ha estado varias veces ingresado por problemas mentales pero vive en su casa entre ingreso e ingreso pues no es peligroso, solo es una persona muy especial que se ha pasado año tras año viviendo todo el día solo, cuando llegaba a casa era para lavarse, cenaba algo y se acostaba sobre las 8 de la tarde pues a las 6 de la mañana salía de nuevo para el campo....
Todos dicen que las cosas han cambiado pero estos dos pueblos en todo lo alto del Puerto del Escudo que uno de ellos se llamaban San Andrés de Luena, no han podido cambiar pues no hay espacio para ello, y sus gentes jóvnes tinen que irse a estudiar a Torrelaguna o Santander como muy cerca y algunos luego vuelven pero la mayoría se colocan en estas poblaciones grandes....




Comentarios sobre Relato corto \" La belleza de los lugares y sus gentes"
precioso y muy sierto ,en momentos me parecio estar en ese pueblo jaja y no fume nada jajjaja no enserio muy buena descriccion creo asi se dice
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______________________@besos linda que estes bien saludos