Un recuerdo nublado por la distancia
La tarde que había comenzado con un sol expléndido se estaba empezando a nublar, el camino que llevaba hacia el pantano estaba cubierto de las primeras hojas que el otoño había hecho caer y ahora la brisa levantaba, el color del paisaje estaba cambiando de brillantes colores con el cielo azul, y a tierra de tonos marrones, ocres, amarillos, verdes ahora se oscurecía quedando los tonos algo apagados y el azul convirtiendose en un gris claro pero previsiblemente se iría oscureciendo.
A pesar de ello no tenía ninguna prisa, me sentía algo agobiada y necesitaba caminar observar los pequeños grupos de flores silvestres que aún se mantenían vivas y que se negaban a desaparecer a pesar de que según me acercaba a la ladera del lago las hierbas antes tan verdes se estaban quedando amarillentas y ocres después de ser quemadas por el sol y ahora por el frescor del otoño.
Sentí la necesidad de sentarme bajo un árbol aún con el riesgo de tener que levantarme si comenzaba a llover según el cielo anunciaba, y me acordé que había metido un libro la tarde anterior en mi bolso y sin volverlo a pensar me senté bajo unas encinas agrupadas como amigos que juegan juntos.
La lectura y el silencio que me rodeaba me hicieron astraerme y olvidarme de todo lo que me rodeaba, solo la historia que leía era la que me llevaba sobrevolando por un mundo que no era el mio, pero que me gustaba.
No se exactamente el tiempo que estuve allí disfrutando de una ligera brisa otoñal, no hacía frío , solo llevaba una chaqueta de perlé que había cogido por previsión, pero la temperatura era suave y dulce, igual que yo sentía mi alma;de vez en cuando levantaba la vista del libro y observaba todo lo que me rodeaba, y me sentía relajada, cómoda y feliz porque solo estábamos la naturaleza y yo viviendo unos momentos de paz irrepetibles.
Una hora más tarde cuando el cielo del atardecer se volvía más oscuro y la temperatura empezaba a bajar, me dirigí al coche, abriendo la puerta entré pero sin prisa, con desgana, no tenía deseos de irme, pero sabía que en poco tiempo empezaría a llover y caería la noche. Hice una pausa antes de encender el coche e instintivamente pasé la mano por el libro que había dejado en el asiento del acompañante, y no se porqué pero sonreí, si me tuviera que preguntar porque lo hice tendría que decir que no lo sabía, desconocía el porque de mi sonrisa, pero me salió de muy dentro, igual de profunda que el suspiro que brotó de dentro de mi Alma.
Aquella misma noche en la soledad del salón de casa, junto a la chimenea de piedra que acababa de encender debido al frío que hacia dentro de la casa, escribí mi primer relato sobre él. ¿ Cuantos años hacía que le había perdido? ¿ Como ocurrió? ¿ quien dio el primer paso de hablar del frío de nuestras vidas ?¿ porqué no habíamosseguido juntos como tantas parejas que conocíamos amigas nuestras?
Y las preguntas y su recuerdo pasaron por mi cabeza paso a paso, lentamente y reviví los últimos meses de aquella relación, como si los sucesos hubiera ocurrido el día anterior.
No se que día de la semana era, pero si recuerdo que fue cuando regrese del supermercado, el sol casi se había puesto tras las montañas que hacían de fondo en el horizonte y la bajada de la luz había puesto en el cielo colores rojos y naranjas que iban cambiando a casi morado y grises. Cuando abrí la puerta del garaje como siempre tenía por costrumbre le llamé, para que me ayudara a subir alguna de las muchas bolsas que traía , pero en vez de contestarme le vi acercarse hacia mi con un gesto serio y frió y cogiéndome las bolsas casi en su totalidad subió hacia la cocina donde las dejó sobre la encimera, miró si había congelados y como un autómata le ví colocando cada cosa en su lugar, no me extraño que lo hiciera, pues solía ayudarme a hacerlo, lo que me estrañaba era su silencio, algo que había notado desde hacia unos días y que la única vez que le pregunte :
.- cariño que te pasa"
tube por respuesta
.- "nada es que estoy muy cansado"
.- ¿quieres que hablemos y me cuentas?
.- dejalo, mañana si acaso hoy no me apetece hablar.
Y no hablamos al día siguiente ni al otro, los dos enfrascados en nuestros trabajos, lo habíamos dejado pasar; de eso podía hacer un mes o más, pero no le volví a ver sonreír de forma espontánea, con esa bella sonrisa que me había cautivado cuando le conocí.
Creo que había llegado el momento de hablar, y me sentí culpable por no haberle vuelto a preguntar, porque sabía que algo le pasaba, le notaba triste, más que triste alejado, frío, distante, se portaba correctamente, pero no como era él, sino como cualquier persona que nos conoce.
Cuando terminamos de recoger toda la compra, le pregunté si quería tomar algo a lo que me contestó que si, que se iba a tomar un cubata, pero que ya se lo preparaba él y cogiendo su vaso y unas almendras se dirigió al sofá mientras me decía muy bajo :
.- necesito hablar contigo y de hoy no puede pasar.
yo con mi zumo de naranja y unas avellanas y cortezas de trigo que sabía que a él también le gustaban iba hacia él cuando lo oí y sentí que mi corazón se paraba, no por lo que había oído, sino por en el tono en que me había llegado esa frase.
.- está bien cariño ¿ te preocupa algo verdad?
.- Hace días que te noto algo frío, alejado de mi como si quisieras evitarme y no se porque
.- ¿ Te pasa algo en el trabajo que te está afectando en nuestra convivencia?
.- !Callaté por favor! ! Ya basta !
su voz casi siempre serena y calmada fué un fuertísimo grito, y sin poder evitarlo le dio un golpe al vaso que salió disparado hacia el suelo, quedando todo derramado sobre la mesita baja así como en el suelo, mojando la alfombra que acabábamos de poner cara al frió invierno
No fui capaz de reaccionar, aquella explosión de violencia me dejó paralizada, nunca le había visto así, jamás había visto sus ojos con la rabia que ahora los veía. Ni siquiera me levante a recoger las cosas y él tampoco lo hizo, solo pude mirarle y ver como retorcía sus manos y explotaba a decir cosas tan bajo que no podía ni entenderle.
Estábamos sentados en sofás separados, que curioso no me había dado cuenta del detalle hasta entonces , pero me levante y fui a sentarme a su lado, dejando el vaso sobre la mesa con el resto de las cosas extendí las manos para coger las suyas, pero en la forma en que me miró vi que me estaba rechazando, es más leí en sus ojos un odio que no podía comprender.
Solo me quedó levantarme y salir del lugar que competíamos, mi corazón me acababa de decir que no era el momento de preguntar, ni de intentar tranquilizarle, no después de la cruel expresión de su rostro.
Llevé a la cocina las cosas que me había preparado, ya no tenía sed, ya no me apetecí tomar nada, ni ver la televisión con él al lado, solo quería intentar comprender que era lo que le pasaba y me hacía unas gravísimas preguntas
¿ desde cuando tenía esa rabia metida dentro?
¿ desde cuando estaba intentando decirme algo tan grave que le producía esa reacción tan violenta?
¿ Era yo la culpable de su estado?
¿ como podía preguntarle que le pasaba si no quería ni oirme hablar?
¿ como podía ayudarle?
¿ De veras no nos habíamos dado cuenta los dos de que algo nos estaba pasándo ?
Y mientras pensaba todo esto fui acercandome al cuartito de estar, donde intentando distraerme para no agobiarme más, intente leer la novela que llevaba meses empezada y que no encontraba el momento de terminar, y sin saber porqué recordé que en el coche había dejado el libro que más quería, el que cuando estaba triste siempre cogía, y lo añoré porque era parte de nuestras vidas....
Cuando eramos novios el solía escribirme bellas cartas de amor a las que yo contestaba en el mismo tono de enamorada, y siempre me ponía al final una bella poesía del autor que más le gustaba no solo por sus poemas ( que a veces no entendía) sino por el personaje que había sido , un hombre luchador en las causas de los pobres, de los marginados, de su país sumido en luchas internas y mucha pobreza, y porque había visitado el mundo entero leyendo sus poemas como idioma de paz y de lucha para lo obreros, siempre decía que entendía mi admiración por Pablo Neruda y que se la había trasmitido a él, y el a sus amigos y familia pues le había regalado en nuestro primer aniversario de novios sus obras completas, que guardaba dedicadas por mi con una bonita frase de amor.
Pero ahora él estaba en el salón y yo en otro cuarto, separados por algo más que unos metros, mi corazón me decía que en ese momento estábamos a miles de km y lo peor de todo es que no sabía como acercarme a él, como recorrer esa distancia para tenerle cerca.
¿ Pero como podía leer si mi mente estaba en otro lugar, con un grave problema que no sabía como resolver y con recuerdos que hacían que mi alma se sintiera aún más triste ? que inocente era si podía creerme que mi mente se podía concentrar en algo que no fuera él.
Oí sus pasos, mi corazón se aceleró, ¿ sería que ya se había tranquilizado y venía a verme para hablar? ¿ Podríamos ser lo suficientemente adultos para hablar sin perder la calma ?
¿Había sido correcta mi conducta al no responderle antes y marcharme a otro lugar de la casa ? la verdad es que lo había hecho para no entrar en los gritos y descalificaciones que pueden surgir cuando alguien está enfadado y se siente tan mal como para golpear algo en reflejo de su ira.
Pero ahora oía sus pasos, a lo mejor se había dado cuenta de que se había pasado, de que no tenía porque ponerse así y me pediría perdón, y podriamos hablar, y le escucharía y si había cometido algún error, que seguro que era eso lo que le tenía tan enfadado, pues le pediría disculpas y le rogaría que me abrazara, le prometería que no volvería a ocurrir, y le diria que no tenía que haberselo guardado dentro, que eso es peor que hablar, que debíamos dialogar más y que nada podía ser tan grave que no se pudiera arreglar....yy.....yyy......yyy.
Cuando le vi entrar en el cuarto y mirarme noté mucha tristeza en sus ojos, parecía que en unos minutos había envejecido muchos años, se sentó de forma desganada, dejándose caer en la silla y mirando la televisión que estaba encendida, aunque yo no recordaba haberla puesto en marcha, empezó a disculparse muy lentamente, y según sus palabras salían de su boca yo iba notando que su tono se iba levantando hasta que como no podía hablar pues el no paraba dije:
.- Cariño, debemos hablar pero por favor hagamoslo como dos adultos, estás empezando a calentarte de nuevo, se nota en el tono de tu voz que cada vez es más alto y enérgico.
¿ Y como quieres que te hable, crees que es fácil hablar contigo, crees que me apetece venir aquí y decirte que no puedo seguir viviendo contigo porque ya no te quiero?
Pareces una mosquita muerta, jamás quieres discutir, siempre dices lo de dialogar, pero luego no lo haces conmigo, ¿ cuanto tiempo hace que notas que ya no estoy como antes ? ¿ Y has hecho algo para adivinar porqué ?
.- Cariño pensé....
.- Deja de llamarme cariño, ! que ya no te quiero j...lo has entendido ! y sabes algo aún peor ni te deseo, para mi es un sacrificio vivir contigo y quiero irme, y sabes porqué pues porque he encontrado alguien con quien poder disfrutar de la vida, así que por favor no quiero tragedias dejame en paz y me ire sin más....
No me miró a los ojos, no pude saber que decían, pero sus palabras habían quedado claras, muy claras, mi mente solo se hacía una pregunta ¿ porqué ? ¿ porqué ? y no hallaba respuestas, solo encontraba silencio, mucho silencio y frío dentro de mi.
¿ Me puedes decir porq..... ? no pude acabar la pregunta, ni pude evitarlo, me puse a llorar con un desconsuelo propio de un niño asustado y desconcertado, porque se ha perdido y no ve a sus papas, pero aunque pudiera haber intentado acabar la pregunta, el golpe que él dió sobre la mesa me hubiera dejado sin acabar la frase, y entonces fue cuando sin poder controlarme empecé a gritarle a decirle que ya estaba bien de ofenderme sin decirme porqué, que me explicara a que venía todo eso... y le pregunté a gritos porque no me había pedido lo que necesitaba o lo que echaba de menos en nuestra relación, y le empecé a insultar y a decirle cobarde, a acusarle de que no era capaz de vivir en pareja pues no sabía hablar ni compartía nada de si mismo con los demás, le dije que estaba cansada de ser yo la que ponía toda la carne en el asador, mientras él solo se dejaba querer y cumplía como si fuera el matrimonio y las relaciones sexuales, unos deberes que hacer para sacar aprobado.
Y los dos dando gritos acabamos acusándonos de muchas cosas que nunca nos habíamos dicho, hasta que agotada me puse a llorar, cosa que me sirvió para relajar mi garganta de dar gritos y chillidos que nunca había imaginado dar. Cuando el vio que me callaba siguió acusándome de cosas que yo siempre pensé que le gustaban, de cosas que hicimos, de cosas que no hicimos pues nunca lo propusimos ninguno de los dos.... y de todo lo que decía era yo la única culpable, así que sin saber como me fui tranquilizando y cuando sus frases dejaron de herirme salí sin decirle ni una palabra más que : LO SIENTO .
No se que efecto tubo esta palabra en su cabeza pero le vi encenderse ponerse colorado de ira y abanzar hasta mi, pero me dio tiempo a correr hasta el dormitorio y echar el pestillo, le deje gritar y despotricar hasta que las fuerzas se le acabaron y dando un fortísimo portazo abandono la casa, o no salí del cuarto y en mi cama, la misma que había sido testigo de mi Amor por él, lloré durante horas, me hice miles de reproches, de preguntas, encontré algunas respuestas y al final cuando la noche tocaba a su fin y las primeras luces del día entraban por mi ventana, me hice un juramento: Jamás volveré a entregar mi corazón a alguien violento y menos a enfrentarme a alguien para acusarle ni volveré a preguntar a una persona porque ya no me ama, nunca volveré a sentirme inocente, pero seré una mujer, simplemente una mujer plena, sin complejos, ni preguntas sin respuesta....
No volví a verle, abandoné la casa porque aunque en la separación pudieran dejármela, no quería vivir en ella, las paredes, la decoración, todo me recordaba que allí había sido feliz y no quería tener más dificultades para superar el dolor que estaba sintiendo. El se quedo un tiempo y luego la vendió, con ese dinero ambos pudimos comprarnos algo más pequeño, lo sabía todo por su abogado que me llamaba para consultarme las cosas.
Sus recuerdos y los mios se los llevó él , yo nada quería del pasado en común con el. Al año el se casó después de estar saliendo con la chica tres años, dos de los cuales estaba casado conmigo, y creo que si es sumisa, si no habla de nada, si es un adorno más en la casa, si le deja hacer lo que quiera siempre que se le antoje: será feliz, pero que no opine, que no tenga iniciativas propias, ni le lleve la contraria porque entonces conocerá a un nuevo hombre que es SU MARIDO
Ha pasado el tiempo y aunque los recuerdos los tengo guardados en un rincón oscuro de mi corazón con un candado para que no puedan salir, lo que es cierto es que aún duelen un poquito...pero los recuerdos ya no son tan penosos, son como algo que se ve entre la niebla y a larga distancia.... por ello vuelvo a ser yo misma una mujer capaz de valorar el Amor, pero de momento no he encontrado un hombre que me inspire tanto como lo hizo él con sus poemas de mi poeta preferido, pero algun día alguien volará por el campo cerca del estanque y pisará las hojas de otoño y me mirará a los ojos y no tendremos que decirnos nada porque nuestros ojos hablarán por nosotros, pero después hablaremos todo: cada paso, cada deseo, cada ilusión, cada enfado, para saber que caminamos el mismo camino....
Y eso es lo que le pido a la vida y lo que quiero, caminar en el mismo camino que mi amado y que ninguno de los dos se desvíe por un atajo....




Comentarios sobre Un recuerdo nublado por la distancia
Hola... gracias por tu comentario en mi blog. He checado el tuyo y es precioso., en verdad todomuy lindo. Te mando un beso desde la ciudad de México. Estaré en contacto. Ciao.
yo querida Cyntiao419 tambien te doy las gracias po visitarme y por tus palabras cariñosas, seguiré visitandote siempre que pueda.
Te envío un beso muy, muy fuerte hasta la mismisima ciudad em México.