"EL REENCUENTO DE DOS SERES COMPATIBLES"
Acababa de empezar la primavera cuando le vi acercarse al puesto de flores que había en La Avda Pincipal, no se es como si lo conociera de siempre por su forma de caminar y de mover sus manos. Cuando le vi dar la vuelta llevaba un preciso ramos de rodad de color rojo intenso de esas que siempe huelen tambien, son como de terciopelo como sabreis, me encantan desde muy niña....
Cruzo la calle, cogió su coche un Renault 28 de color rojo último modelo y salió al centro de tráfico como si de una carrera de Formula I se tratase. Cuando le perdí de vista, note una ligera inquietud dentro de mi, una desazón que me tenía el estómago inquieto, pero procuré olvidarlo y según el día se fue complicando con tanto trabajo acumulado, logré no recordarlo más.
Habían pasado varios meses desde aquella mañana primaveral, ahora los campos al pasear, se notaban algo secos, el calor estival me parecía sofocante, la verdad es que me costaba respirar, deseaba que el calor se acabara y que llegara el frescor otoñal como alivio a mi malestar. De pronto aquella mañana según estaba entrando en el portal, le vi llegar esta vez en un taxi, se paró en la floristeria y le vi hablar con la dueña la cual le entregó de nuevo una preciosa docena de rosas como las anteriores y no acaba yo de cerrar a puerta tras pararme sin saber el motivo, cuando salió del local y se montó de nuevo en el mismo taxi que se había quedado esperándole y cerrando la portezuela del coche se perdió de nuevo entre el tráfico de la gran avenida.
De nuevo volvía a sentir la misma sensación ya olvidada de aquel lejano día en que le vi por primera vez, pero intenté quitarmela de la cabeza aunque no lo conseguí tan pronto como hubiera deseado. Durante varios días estuve dándole vueltas, a que era lo que me angustiaba, preocupaba y producía esa inquietud pero no logré descubrirlo porque no sabía que era lo que buscaba ni lo que sentía....
La tercera vez que lo vi, ya si que me paré a observarlo, había decidido que si volvía a cruzarse en mi vida sin saberlo, descubriría quien era y que era eso que me producía cuando lo veía. Me aparte de la puerta y caminé hacia la floristería, la señora me conocía ya que eramos vecinas de trabajo y todas las mañanas cuando llegaba, la saludaba antes de entrar en mis oficinas dos puertas más allá.
.- Hola señora Yoly ¿como se encuentra usted hoy?
.- Hola querida, estoy mejor de mi reúma y tu ¿que tal llevas estos días?, me imagino que mucho mejor ya que se lo mal que te sienta el calor del verano.
.- Si, tiene usted toda la razón, ahora se puede respirar con más amplitud, esto es una maravilla de otoño sobre todo al principio.
.- ¿Deseabas algo querida?, es que iba a atender a este atento señor que es cliente mio desde hace ya unos años. No, no te preocupes puedo esperar, me sobran unos minutos, atiendele.
En ningún momento me dí cuenta, que él nos observaba con atención, cuando me volví para retirarme del mostrador y esperar más atrás, fue cuando pude ver su sereno rostro y me recordaba a alguien con muchísima fuerza, pero ¿a quien era?
No lo supe hasta mucho rato después, pues viendo que el cliente se retrasaba con una rápida disculpa que no diera tiempo a respuesta, y desde la puerta le dije:
no se preocupe Yoly en el tiempo del desayuno me paso a verte más despacio, adiós señor, y sin esperar respuesta cerré con cuidado la puerta y me marché a la oficina...
La verdad es que las primeras horas tenía mucho que hacer con lo cual no se me hizo demasiado largo el tiempo hasta que pude bajar a tomarme un café y fumarme un cigarrillo.
Cuando me vio llegar Yoly, su rostro se alegró y sus primeras palabras fueron para decirme, que qué era lo que deseaba, a lo que le respondí con total confianza que solo quería cotillear y a ver si ella me podía ayudar sobre el nombre de señor que había estado esa mañana comprando las rosas de terciopelo que tanto me gustaban por su olor y tacto.
Al principio se quedó mirándome a los ojos y de forma muy lenta, se alejó hasta la parte trasera del mostrador y mientras lo hacía me preguntó:
.- ¿cariño le conoces de algo?, el me ha dicho que está seguro de conocerla y me ha preguntado si te habías cambiado el color del pelo y si le llevabas más corto, pero no he sabido que decir pues no ha sabido decirme desde cuando no te había visto si eras la persona que él creía que eras.
Por eso he venido a preguntártelo yo, porque a mi me ha parecido que le conozco, y no se quien es, ¿puedes decirme su nombre, por favor?
.- Voy a hacer algo mejor, el caballero me ha pedido que te de su tarjeta y que por favor te pongas en contacto con él ya que el señor desconoce tu dirección, nombre o teléfono, y así podréis aclarar si de veras os conocéis y quien sois cada uno para el otro.
Cuando cogí la tarjeta los ojos se me volvieron hacia las letras sin poder evitarlo, si claro, ahora ya sabía porque me recordaban sus andares, sus gestos con las manos, porque era un caballero que hacía unos años había conocido en la sala de urgencias de un hospital y después en la planta de cardiología donde mama había estado internada hasta su fallecimiento dos meses después.
Ahora recordaba los largos ratos de charla que tuvimos, los paseos que dábamos cuando ya salíamos cada uno para irnos a nuestras casas por acabarse el horario de visitas, cuantos cafés tomamos juntos y cuantas veces a pesar del dolor del momento, la compañía que no hacíamos nos servía para reír de cosas absurdas que nos contábamos y al despedirnos lo correcto que había sido siempre conmigo y lo cariñosas que eran siempre sus palabras de ánimo, recuerdo tantos ratos agradables que....
Mi llamada no fue enseguida, dejé pasar unos días valorando todos los recuerdos que tenía de aquel hombre y recordando que él estaba allí por el ingreso de su novia, pero al fin tras unos días me empecé a poner nerviosa de tanto pensar en ello y decidí dar el paso, no tenía nada que perder ni ningún compromiso, al fin y al cabo solo fuimos buenos amigos en una situación difícil de las que la vida nos da de vez en cuando.
Pero ¿que habría sido de él después de que yo dejara de ir por el fallecimiento de mi madre?, ¿que habría sido de su novia a la que visitaba todos los días en la mañana y en la tarde noche después de salir del trabajo? Nada sabía pues no nos habíamos vuelto a cruzar en la vida hasta que le vi en esas visitas a la floristería donde yo tenía mi trabajo desde que terminé de estudiar...
.- Por favor Robert.
.- Si soy yo quien me llama y que desea?
.- Soy Serena la que conociste en el hospital y que ahora nos volvimos a encontrar en la floristeria de Yoly en la Avda...
Se hizo un silencio como si no hubiera reaccionado todavía, después con su voz tan calmada como la recordaba me dijo: perdona ahora estoy en una reunión dejame tu teléfono y te llamaré cuanto que pueda...
Y así lo hice, no me llamo ese día ni al siguiente, había pasado una semana cuando una tarde que acababa de llegar a casa y me decidía a pasear a mi fiel perrito Zas, sonó el teléfono, al oír su voz la reconocí y sin medir muchas palabras y tras saludarnos y preguntarnos como nos encontrábamos me descubrí diciéndole si a su propuesta de cenar juntos al día siguiente, me pidió mi dirección para pasar a recogerme y quedamos a las 9 de la tarde y colgó no sin antes darme las gracias por haber aceptado.
Nunca pensé que tener un encuentro con alguien que había conocido en un gran hospital cuatro años antes, cuando vivía unos de los peores momentos de mi vida, fuera tan agradable como resultó. Hablamos de cosas intrascendentes, nos gastamos bromas, nos contamos que hacíamos en el mismo barrio donde nos habíamos visto de nuevo, yo le conté que es que allí estaba mi trabajo, él me contó que había vivido allí desde niño y que aunque ahora estaba algo más lejos la floristería nunca pudo olvidarla pues su dueña era una extraordinaria mujer y había sido amiga de sus padres desde su juventud y que toda la familia compraba sus flores allí.
La cena se prolongó, despues la copa en un lugar tranquilo y pequeño donde un gran pianista tocaba su música en directo, y las horas pasaron como si fueran tan solo minutos, !menos mal que al día siguiente era sábado y no tenía trabajo! Al fin me llevó a casa en su Renault y cuando nos despedimos fue con el compromiso de volver a quedar o para comer o para cenar pero en esa semana.
Así las citas se fueron repitiendo y cuando me di cuenta después de dos meses me atreví a preguntarle por su novia y si ya estaba bien, sus ojos se quedaron cerrados su cara palideció y me di cuenta que había sido un error hacerle tal pregunta, le empecé a pedir disculpas pero el me paro diciéndome:
.- Perdona debía habértelo contado puesto que tu sabías de su existencia, de veras que lo siento, ella murió un mes después de que tu te marcharas por la muerte de tu madre. La operaron pues los tratamientos no la servían de mucho y la gravedad ya era preocupante, además de que ella cuando estaba sola no llevaba bien ni las dosis ni los tiempos de la medicación, para eso era una persona muy especial, yo la quería pero en los últimosmeses nos dimos cuenta de lo manipuladora que era pues nos necesitaba a todos a su alrededor, lo pasé muy mal cuando murió, ya que todos esperábamos que saliera bien de la operación, pero no pudo superarla, nunca salió del quirófano, las cosas se complicaron y el no poder atrasarla fue lo suficiente para que no sobreviviera, sigo viendo a sus padres y voy con ellos a llevarla las rosas el día de su cumpleamos y en fechas señaladas para ellos, fué una gran tragedia era muy joven, pero la vida es cruel y esos casos se repiten cada día en gente que conocemos...
Le pregunté como estaba ahora después de más de tres años de aquello a lo que me confesó que había salido con alguna chica alguna vez, pero que no quería compromisos con nadie pues hasta ahora no había encontrado la mujer de su vida o esa media naranja que tanto buscamos.
Nuestras salidas se fueron acercando cada vez más hasta que ocho meses después y viéndonos todos los días decidimos irnos a vivir juntos los tres ( que también cuenta mi perro) y nos ha ido muy bien , pues después de cinco años que hace de nuestra unión domiciliaria nos casamos en el Ayuntamiento de su pueblo natal que estaba en un recóndito rincón de la sierra pobre de Madrid, así lo define siempre él.
Nuestras Familias nos prepararon una boda preciosa unosfestejos de despedidas de soltero y solera muy guays, y nuestras vacaciones de la boda las pasamos en unas islas tropicales con casas particulares sobre el agua, todas ellas de paja y madera hasta el restaurante. Para mi fue el lugar paradisiaco y nuestra estancia allí una autentica maravilla, nos costó volver a la rutina del trabajo, pero no así a nuestra casita baja y nuestro jardín donde nos sentimos muy felices y hasta el día de hoy seguimos repitiéndonos que fue una verdadera suerte volvernos a encontrar, pues hemos unidos dos medias naranjas haciendo una hermosa llena de zumo fresco.
Y quiero deciros algo, ni la rutina, ni el aburrimiento, ni la desidia han entrado en nuestra relación, estoy convencida que con su manera de ser y mi carácter alegre y soñador, es difícil que lleguemos a sentirnos algún día como esos matrimonios que se mantienen unidos porque ya no saben que hacer con su vida y la pereza les impide comenzar de nuevo con todo lo duro que eso supone y sacrifican su vida por no cambiar de hábitos, con lo cual nunca sabrán si haciendo algo,hubieran sido otras personas y sus vidas distintas,sintiendose vivos no vegetales como ahora son muchos de ellos.
Nosotros somos felices, nos compaginamos bien, todo lo bueno y lo malo lo hablamos para que no crezcan malos entendidos, y cuando nos acostamos lo hacemos en Paz, nunca enfadados,pues así dormimos mejor, y eso es lo que desde este relato os deseamos a todas y todos vosotros.
Un matrimonio amigo desde este corto relato, os desea lo mejor.......
FIN
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Espero que os guste, tan solo he descrito la vida de muchas personas, de muchas parejas que se encuentran por casualidad, de seres que se unen para ser felices y lo consiguen con esfuerzo pero merece la pena, y de muchos matrimonios a los que se les muere el amor y solo viven juntos porque no quieren buscar algo mejor, pues les supone un esfuerzo y no quieren hacer el menor sacrificio, pero estos últimos no me dan pena, me puedo sentir mal por los que luchan y las cosas les salen mal, por los que tienen mil impedimentos familiares y sociales para logras su unión, pero por los que no saben de sacrificios ni un poquito para que el otro sea feliz, por esos no siento ni la minima pena.
Os deso como os lo han deseado los del relato que seais muy felices, o al menos lucheis por ello, siempre merece la pena......
hasta mañana a todas y todos, muchos besitos.....