Los crows ; segunda parte
La aparición de los Caballos:
La existencia del caballo en el continente americano está más que probada por restos fósiles, pero al llegr los conquitadores españoles, hacía miles de años que se habían extinguidos.Así pues en 1519, al trasportar en sus navios 10 caballos y 6 yeguas, Hernán Cortes reintrodujo la raza equina en América. En cada nuevo viaje los españoles desembarcaban más caballos, mezcla de árabes y andaluces, cuidadosamente seleccionados con vistas a la repoducción. Hacia el año 1600 con las colonizaciones españolas, las crias del ganado se multiplicaron a los largo del Rio Grande, hasta el norte del México actual. Fúé en esta época cuando los indígenas robaron sus primeras monturas. Pero cuando se rebelaron contra los españoles en 1680, los Pueblos Indios, consiguieron apoderarse de varios millares de caballos y fueron ellos los que despues se los proporcionarian a todas las tribus establecidas en los alrededores de las Montañas Rocosas. Estos caballos llegaron a manos del los Crows por intermedio de los Shoshones, que a su vez los consiguieron de los Utes.
Anteriormente los desplazamientos se efectuaban a pie, y aunque frecuentes, los intercambios entre las tribus requerían empresas de mucho esfuerzo, El único animal de tiro que existía entonces era el perro: enlos campamentos la especie canina purulaba de una manera tan densa y agresiva que, en sus diarios, los primeros visitantes blancos no dejaron nunca de mencionar desagradables recuerdos sobre este tema. A diferencia de otras tribus, los Crows no consumían la carne de sus perros, sino que los consideraban como animales de tiro simplemente. El perro era capaz de acarrear en sus lomos una veintena de kilos y se le podía enganzhar a un trineo, para transportar una carga más pesada; pero avanzaba bastante más despacio que un caballo cargado con un buen centenar de kilos, Como no tenían un nombre preciso para designarlo, comparando sus posibilidades con las el perro, la mayor parte de las tribus designaron al caballo como "perro grande". Con la misma naturalidad que los demás habitantes de las praderas los Crows manifestaron maravillosas dotes de jinetes. Embridaban su montura de la manera más sencilla, pasandole por la boca un nudo corredizo que se anudaba en el belfo; empleaban para ello una cuerda obtenida trenzando pelos de la frente del búfalo, o bien una larga tira que se hacía cortando en espiral una piel cruda, para conseguir mayor longitud. A diferencia de los europeos, montaban por el lado derecho de la silla. Una tribu becina, los Nariz Horadada, que eran muy aficionados a la cría de animales, habia conseguido una magnifica raza de caballos, los famosos "appaloosas".
Los Crows, por su parte, consiguieron un caballo robusto, de ancho pecho y grupa baja, con las patas cortas y piel de diversos tonos: grises, alazanes, overos o ruanos.El color mezclado del caballo pio o "pinto" y el marrón el claro claro con crines doscoloridas del "palomino", tenían un atractivo especial. A algunas monturas seleccionadas se las amaestraba de una manera apropiada a sis cualidades naturales; así, un caballo se convertía en un excelente compañero para las hazañas guerrera, y otro, entrenado para perseguir bisontes obedeciendo a una simple presión de las piernas del jinete, merecía como distinción que sus orejas fueran contadas en V. En el mercado, a trueque, se le podía cambiar por varios caballos.
Contituyendo primero a facilitar los desplazamientos rápidos y de caza, convertido despues en moneda de cambio, el caballo transformó la vida de los Crows. Además de haber facilitado la vida nómada, les ayudaba tanto en el comercio de las pieles como a procurarse todas las mercancías que los comerciantes blancos traían a sus tiendas del Misuri. De esta forma cada año se establecía una cotización de valores de la que el caballo era la base. Por ejemplo, una montura ordinaria podía valer 8 pieles de bisonte, o bien 10 piels de armiño o la cubierta de una tienda, o un fusil y 100 balas, o una cola de águila completa o 100 dientes de ciervo...
El Crow montaba normalmente a pelo, echando a veces una piel de bisonte encima, ya que deseaba sentirse ligeron y libre en sus movimientos sobre todo a la hora del combate. Pero para mayor comodidad, se inventaron varias clases de sillas. Los hombres utilizaban una especie de cojín de piel, relleno con pelos de ciervo o de bisontes, y desprovisto de arzón. Las mujeres preferían una silla más elaborada, copiada sin duda de las españolas, con un arzón construido de madera y cuerno de ciervo emsamblado y que tenía un pomo y un borrén trasero de grandes proporciones. Se cubría todo con una funda de piel cruda coloreada y cosida mientras esraba aún húmeda: de esa forma al secarse, se tensaba y daba al conjunto una cohexión perfecta. Los estribos, de madera, se foraban del mismo modo. Este tipo de arzón era usado también por los hombres, o para sujetar cargas, pero entonces el polo de la silla y el borrén trasero eran de mucho menor tamaño. Esta clase de silla era cómoda cuando se echaba encima una piel pesada, y así algunos guerreros exhibian una piel entera de puma encima de sus caballos.
Los Crows concedían igualmente gran atención a otras dos piezas del arnés : la baticola y la delantera, las dos adornadas cuidadosamente de bordados y cintas. Cuando las mujeres tuvieron a su alcance la tela roja que les traían los comerciantes, las utilizaron para bordar sobre ella con abalorios.
Además de las cajas de piel cruda para transportar las equipos eran necesarios un gran número de sacos de piel curtida, Las bolsas se sillas rectangulares fruncidas con una cinta pertenecían a las mujres. Los hombres usaban un modelo muy apropiado que caía a ambos lados d la montura : tenía forma de alforjas adrnadas con anchas cintas, con dos bolsillos, y además, una abertura horizontal.
Nómadas de las praderas.-
La tribu de los Crows se componía de tres grupos mayores que, regidos por un consejo único, formaban de hecho un solo pueblo. A su vez los grupos se dividían en bandas, formadas cada una por los individuos que pertenecían a los 13 clanes de la tribu. La existencia de esas bandas independientes, que se desplazaban libremente, se fundaba en una necesidad vital: en la naturaleza, un grupo formado por más de 150 personas, que debía cazar para alimentarse y qe poseía un gran número de caballos, no podría sobrevivir mucho tiempo en e mismo lugar, ya que la caza llegaría a faltar y los pastos de los alrededores se agotarían. Periódicamente tenían lugar grandes reuniones, pero solo durante un tiempo limitado.
Los Crows sw desplazaban sin dificultad 6 u 8 veces cada verano, ya que así habían encontrado un sistema de caza adecuado a sus necesidades: para alimentar a 100 personas había que cazar 4 gamos al día, mientras que cada bisonte equivalía por si solo a una docena de gamos. Además de otros usos, el tamaño de una piel de bisonte era especialmente apropiado para la confección de tiendass; pero, omo eran muy pesadas de transportar, fueron sustituidas con rapidez por modelos de tela, confecccionados y coambiados por los comerciantes blancos.
Cuando un campo debía cambiar de lugar de residencia los pregoneros deambulaban anunciando la decicisón tomada por el jefe del grupo. Las mujeres se apresuraban llenando cofres y paraflechas, y preparaban las angarillas. Desmontaban sus tiendas, observando la del jefe, ya que la señal de partida se daría cuandpo se echaran a tierra sus cuatro últimas estacas de sontén. De esa forma, en solo unos minutos un campo podía estar listo para partir. Se formaba el convoy; abrían la marcha los hombres, montados en sus caballos, seguidos de una multitud de perros que arrastraban sus angarillas o que cargaban fardos. Frecuentes peleas surgían entre ellos, y había que poner paz entre los animales. A continuación venían las mujeres, a pie o a caballo, atentas a los caballos de carga y a los equipajes. Los niños se amontonaban en la misma montura o saltaban sobre las grandes angarillas arrastradas por caballos, ya que se les había adaptado este artilugio en forma de A, inventado primero para los perros. A veces, durante los desplazamientos, las estacas de as tiendas se transformaban en argarillas, pero normalmente se las transportaba agrupadas en haces que se sujetaban a los flancos del caballo, arrastrando por el suelo uno de los extremos. Las mujeres de los guerreros famosos llevaban, sujetas al pomo y al borrén de su silla, cajas pintadas con los más bellos objetos de sus esposos, luciendo las cintas y los bordados de las grandes alforzas que adornaban los flancos de sus monturas. La elección del emplazamiento del nuevo campamento, en las cercanías de un curso de agua, con pastos y árboles para leña, se efectuaba bajo la dirección de una Sociedad que hacía los oficios de policía, como la de los "Mazas de Madera". Cada uno se instalaba a su gusto, excepto en las grandes reuniones, en las que los clanes se agrupaban sogún un órden establecido. Pero si se preveía un eventual ataque enemigo, las tiendas se disponían en pequeños circulos protegidos por un círculo mayor compuesto por los miembros de las Sociedades de guerreros, en el centro se levantaban las tiendas de los principales dirigentes. En cuanto a los caballos, se les reunía lo mejor posible en el centro del campamento.
Para montar una tienda de lona de dimensiones corrientes, más conocida por el nombre sioux de "tipi", se necesitaban 14 estacas de abeto. Siguiendo la media de la apotema ( es decir el radio de la cubierta enstalada en el suelo), se formaba una piramide, ligando las 4 estacas principales entre ellas a la altura del tercio superior despues de hberlas clavado; se disponía además otra atadura cuyos extremos se dejaban pendientes. El resto de las estacas se apoyaban en la intersección de las cuatro estacas primeras, atadas, era levantada después y desplegada sobre este montaje. La lona se cerraba sobre si misma: insertando broches de madera en los agujeros previtos a este efecto, la pirámide se hacía hérmetica, excepto en la abertura de la puerta, de forma más o menos oval. Se la cerraba mediante una cortina que se sujetaba en los broches de madera. El perímetro de la tienda se fijaba con cortas estacas hincadas en el suelo siguiendo un sistema tradicional: cada cuerda se enroscaba alrededor de una pequeña bola formada por la lona que evolvía una piedra. A continuacón se insertaban en los ojales dispuestos en la part de la tela que se separaba para dejar pasar el humo unas pequeñas estacas provistas de un tope; para tensar mejor los dos paños de tela se fijaba su parte inferior a otras pequeñas estacas que se plantaban unos pasos delante de la puerta. Algunas tiendas estaban adornadas con rosetones bordados y con elementos decorativos colgantes, o bien con algún dibujo que narrara alguna visión. Pero era la puerta lo que más se prestaba a la decoración.
El Arte del campamento:
La mujer crow dedicaba gran atención a la tienda familiar, que se distinguía por su forma, su orientación y su decoración. Montar, desmontar y cuidar de la tienda eran tareas suyas. Levantada en el seno de la naturaleza, este habitáculo circular simbolizaba el universo finito; en el exterior, el vasto círculo que se extendía hasta el horizonte correspondía al Creador de Todas las Cosas. De cara al este la abertura de la puerta se cerrabab con una piel o con una cortina extendida sobre el círculo de madera. Si estaba abierta, esa puerta acogía al visitante sin más ceremonia; pero si se encontraba cerrada, había que seguir adelante. A la izquierda de la entrada se amontonaba la leña de la lumbre, destinada al hogar del centro de la tienda, excavado en tierra y rodeado de piedras, ligeramente desplazado hacia la puerta. Los paños de tela que permtían salir el humo en los altos de la tienda podían orientarse en función de la dirección del viento, para que saliera correctamente. En el perímetro interior se extendían una ancha cortina, sujeta de estaca en estaca, que llegaba hasta el suelo para unirse con las mantas extendidas y suprimir así las corrientes del aire, asegurando la isotermia. La mujer exponía sobre esta pared los vestidos y los objetos de los que estaba orgullosa.Enfrente de la entrada, os oeste, el sitio del esposo estaba señalada con una hermosa piel colgada, decorada con lineas horizontales bordadas o escenas de hazaña. Entre el hogar y el amo de la casa estaba el altar, superficie de tierra bien delimitadaa en la que se colocaban, según la conveniencia de cada unno, un craneo de bisonte, hierbas olorosas o una pequeña percha de madera dispuesta para colocar el calumet o pipa ceremonial.
En la tienda los hombres se situaban a la derecha y las mujeres a la izquierda; si no podía pasar por detrás de los presentes, el visitante se excusaba por pasar entre ellos y el fuego. A diferencia de los honbres, las mujeres no se sentaban nunca con las piernas plegadas, sino con las dos dobladas a un lado o sobre los talones. Para resolver la falta de respaldos en la tienda se desarrollaban los reposaespaldas, fabricados con varillas de sauce alineadas, agujereadas y ensartadas en fibras de nervio trenzadas. Colgándole de un trípode se le podía inclinar a comodidad, y sobre un catre de madera guarnecido de pieles de bisonte servía de cama. Pero antes d dormir, los Crows bajaban hasta el río para lavarse, como hacían por la mañana. De noche no dejaban de contemplar la luz de las hogueras y las chispas rojas que se mezclaban con el humo.
Asada, seca o hervida la carne era la alimentación básica de los Crows. Legumbres y frutos silvestres, nabos, cebollas, cerezas y ciruelas completaban las tres comidas diarias. Se cocinaban guisados de carne utilizando como recipiente el interior de una panza de bisonte: sumergiendo piedras ardientes en la mezcla se conseguia que ésta hirviera, y hasta la misma "olla" se consumía despues de varios días de uso. Otra receta, según el mismo principio de la olla a presión, conservaba todo el aroma de la carne; en una fosa de alrededor de 80 cntímetros de profundidada se depositaban piedras calentadas al rojo que se recubrían deuna capa de hiervas aromáticas, como el cerezo silvestre o el sasafrás, y de una capa de grandes trozos de carne mojada con agua; luego se ponía otra capa de hierbas y otra de carne así sucesivamente, para terminar con otra capa de pidras la rojo vivo. Se tapaba todo con la piel cruda y se recubría cuidadosamente de tierra. Al cabo de algunas horas el aroma que se desprendía de este horno enterrado era una verdadera delicia.
A fin de consumir rápidamente la carne en el mismo lugar en que era abatido el animal, se le abría en canal vaciandole las visceras y se le trasformaba en recipiente de cocción depositando denro del cuerpo trozos de carne tierna humedecida, y haciendo cocer todo mediante piedras al rojo vivo.
Los convidados a una comida traían su escudilla y su cuchara. Despues de haber dado las gracias al Autor de Todas las Cosas arrojando un trocito de comida al fuego, cada uno aceptaba todo lo que le ofrecían, llevandose las sobras si le quedaban, Entre los manjares más apreciados figuraba la médula del bisonte.
Cuando llegaban lso grandes ríos los Crows rodeaban su tienda de una valla de ramajes para protegerla del viento e incluso construían cabañas rudimentarias.Más eficaz que la leña, y de conbustión más lenta, era la bosta de bisonte seca, que desprendía más calor y de la que era bueno poseeer reservas para el invierno. Se encendía uego por fricción con una tabla y una vara de madera dura. Mediante una piedra horadada se sujetaba la vara en la palma de una mano y con la otra se le imprimían rápidos giros con ayuda de un pequeño arco; la punta de madera dura se encajaba en la tabla, en una ranura en forma de V para favorecer la oxigenación. Soplando sonre las chipas encendidas que se desprendían se conseguía encender elmusgo seco.
Las mujeres confeccionaban depósitos cilíndricos o cúbitos recortandolos en cuero crudo: a partir de una plancha en forma de cruz latina obtenían una caja a la que daban forma enhebrando una cuerda en los sgujeros perforados en los bordes. El "paraflechas" se plegaba como un sobre y su nombre se debe al hecho de que su gran espesor de cuero protegía en ocasiones de una flecha disparada. Las pinturas decorativas se realizaban por medio de una mezcla de pigmentos, gelatinas y de agua, aplicadas mediante huesos porosos de las coyunturas del bisonte; este sistema incidía ligeramente la piel teñida. Un barniz de jugo de cactus remataba la obra y la conservaba durante largos años.
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las culturas y las conductas de los seres humanos son mi predilección. Entre las lecturas y los documentos guardados por sus pueblos originarios me resultan sorprendentes los que por la incultura de los mismos hombres han desaparecido o han estado al borde de la extinción. espero que os gusten tanto como a mi, un saludo para todos los que me visitais.....



